Sabemos que cada niño es diferente y eso puede notarse con tan solo prestarle atención a su comportamiento. Mientras unos parecen tener una energía inagotable, otros demuestran mayor cansancio al moverse. Esto no solo está ligado a la personalidad de cada infante, sino que la relación que tienen con la comida también influye considerablemente en su bienestar general y en su comportamiento. No es solo una percepción, estudios y profesionales confirman que es una realidad. Por esta razón, la relación de los niños con la comida durante sus primeros años es esencial para que puedan desarrollarse sanamente y crezcan con una buena percepción de los alimentos. En Santander, los expertos de NuzNut Nutricionista Santander afirman que la base para lograrlo está en la educación nutricional infantil, un proceso que ayuda a la adaptación de rutinas saludables en cada niño según sus necesidades, con comidas equilibradas y en el tiempo correcto.
Cada bocado en la infancia cuenta
Durante los primeros años de vida, los niños tienden a desarrollar muchos hábitos y aprender de todo lo que los rodea. Esta etapa clave para comenzar a moldear cimientos sólidos de lo que será su etapa adulta. En este aspecto, resulta aún más importante enseñarles a llevar una buena alimentación, ya que se trata del combustible que impulsa al cuerpo, le ayuda a crecer y a protegerse de patógenos que causan enfermedades. Así pues, cuando se habla de desarrollarse y crecer como una persona sana, llevar una buena nutrición no es opcional para nadie. Cada célula, hueso y tejido que compone el cuerpo necesita de nutrientes específicos como el calcio, las vitaminas y las grasas saludables para poder cumplir con sus funciones. Asimismo, la falta de nutrientes que se encuentran en los alimentos dificulta el crecimiento físico e interrumpe el desarrollo cognitivo, razón por la cual aquellos niños con hábitos adecuados son capaces de mostrarse más activos con la actividad física y al momento de aprender. Si bien se ha podido observar que los alimentos tienen un impacto inmediato en los niveles de energía, no significa que todo aquel que provea un subidón repentino sea el más adecuado para su consumo. Un ejemplo de esto es el azúcar refinado o las chucherías, las cuales suelen darle ese toque de hiperactividad a los pequeños, pero que también provoca una caída de forma brusca, sin contar la adicción que suele crear en ellos. Por el contrario, incluir frutas, verduras e incluso cereales ofrece una fuente más sana y estable de energía debido al contenido de glucosa que existe dentro de estos carbohidratos, sin cambios inesperados.
Hábitos que perduran para siempre
De acuerdo con psicólogos y nutricionistas, los niños que son expuestos a alimentos con diferentes texturas, colores, tamaños y sabores, tienen una probabilidad mayor de mantener las preferencias alimenticias en su vida adulta y llevar una dieta más amplia.Es decir, lo que un niño aprenda a comer dentro de sus 10 primeros años de vida, puede que lo coma cuando ya sea un adulto. Por eso es que la exposición temprana a los alimentos saludables ayuda a que la comodidad se convierta no solo en una fuente de placer sino también de bienestar.Aparte, se debe considerar la manera en la que se fomenta esta relación con la comida y los pequeños. No se trata de imponer o castigar e incluso premiar con la comida, sino de llevarlo con paciencia y repetición hasta conseguir la adaptación total.
La rutina del éxito
En Nuznut los expertos conocen cuáles son las claves para promover una alimentación saludable durante la infancia sin llegar a causar estrés en el proceso.
Establece horarios
De manera inconsciente el cuerpo se acostumbra ante la regularidad de los procesos. Por eso, ofrece meriendas a las mismas horas todos los días para ayudar a regular el apetito y evitar que sufra de atracones antes de las comidas fuertes o que coma en exceso. Siempre elige opciones sanas.
Simplifica la hora de comer
Cuando hablamos de simplificar no nos referimos a realizar platos simples, sino de seguir la regla de un plato único para todo la familia. Es decir, no cocinar algo diferente para cada miembro de la familia y ofrecer el mismo menú a todos, con opciones que el niño suele aceptar.
Da el ejemplo
El entorno tiene mucho que ver en como los niños se comportan y aceptan otras cosas nuevas, especialmente porque tienen a imitar. Por esto, como padre, es importante que los adultos den el ejemplo y demuestren que disfrutan de una alimentación equilibrada.
No crees presión
Crear un ambiente positivo, seguro y tranquilo donde poder disfrutar de la comida ayuda a que no se perciba como un campo de batalla o un castigo. Tampoco uses la comida como un premio, sino como una fuente de satisfacción y bienestar. En conclusión, la educación nutricional infantil es un proceso que requiere de paciencia y conocimiento, donde la constancia es clave para conseguirla. No solo estarás apoyando al crecimiento físico de tus hijos, sino también a su desarrollo y equilibrio general.

