El síndrome de la cuna de pinchos

cuna de pinchos

SI tu hijo llora, grita o patalea y se despierta en el preciso momento en que tú lo cambias desde tu cama a su cuna, entonces tal vez estés viendo lo que se conoce como síndrome de la cuna de pinchos.


¿Qué es el síndrome de la cuna de pinchos?

Aunque suene extraño y preocupante este síndrome no es algo de gravedad que deba alarmarnos, aunque sí es conveniente que como padres sepamos de qué se trata ya que este síndrome lo presentan alrededor de 50 o 60% de los bebés en algún momento de la vida entre el nacimiento y los 2 años de edad.

Tal como mencionamos más arriba, este síndrome hace referencia a bebés o niños pequeños que, a la hora de dormir, lo hacen plácidamente en la cama de sus padres pero que, al momento de llevaros a su cuna, despiertan y comienzan a gritar y/o llorar.

A pesar de ser altamente alarmante (especialmente las primeras veces) este síndrome no expresa que algo negativo o riesgoso le esté ocurriendo al bebé; simplemente el niño se siente seguro estando al lado de la madre, padre o del adulto referente encargado de su cuidado y, al sentir esta ausencia, rompe en llanto.


¿Qué hacer? 6 recomendaciones para superar el síndrome de la cuna de pinchos

Existen algunas alternativas que nos ayudarán para poder paliar los efectos de este síndrome en el caso de que tu hijo lo sufra ya o que tenga algunos síntomas de llegar a padecerlo a futuro:

  1. Vigilabebés. Usar un vigilabebés es una de las alternativas que cada vez más padres ponen en práctica, ya que esto les permite conciliar el sueño sabiendo que si el bebé despierta, ellos podrán estar presentes casi inmediatamente.
  2. Establece rutinas del sueño estables para tu bebé. Alrededor de los 6 meses, los niños comienzan a conciliar más horas de sueño por las noches, aunque a veces el sueño se presenta invertido; esto es, niños que duermen de día y están activos por las noches. Una de las claves para evitar que tu hijo tenga el síndrome de la cuna de pinchos es establecer horas de descanso para padres y niños entre 6 y 8 horas (dentro de lo posible). El hecho de que impidas que el niño haga siestas extremadamente largas durante el día, le permitirá conciliar mejor el sueño por las noches. Un factor que influye mucho para que tu hijo concilie el sueño es el baño antes de la hora de dormir. Para ello, deberás contar con una bañera adecuada a la edad de tu bebé. En todoMaternidad podrás encontrar una gran variedad de bañeras como así también productos indispensables para bebés como biberones, esterilizadores, cambiadores, etc.
  3. Ponle una sábana que hayas utilizado tú y que tenga tu olor. Los niños buscan (intuitivamente) el olor de las mamás. Por eso, si le colocas entre las sábanas de su cuna una funda de almohada que hayas utilizado tú la noche anterior (o las noches anteriores) le permitirá sentir tu olor, lo que le impedirá que despierte pensando que “no estás con él”.
  4. Ten siempre a mano su peluche favorito. Todos los niños, desde los 8 o 9 meses tienen un peluche o juguete favorito. Si aún no sabes cuál es el peluche o juguete favorito de tu hijo, obsérvalo con atención y pronto sabrás cuál es; se caracteriza por tener texturas suaves (por esta razón generalmente es un peluche, pero puede ser cualquier otro objeto, incluso una sábana). Esto les permitirá descansar sin sobresaltos, ya que para los niños, este peluche o juguete es símbolo de protección. Algo importante a recordar es que, el peluche o juguete que da protección es elegido por el niño; aunque sea el adulto el que coloque 20 juguetes alrededor del pequeño, será el niño o niña (y solamente él o ella) quien escogerá su juguete favorito. Lo que sí debemos asegurarnos es que tenga a disposición varios peluches o juguetes para que él elija cuál de ellos se convertirá en el favorito de los juguetes que le acompañará buena parte de su infancia.
  5. A la hora de pasarlo a su cuna ya dormido, hazlo lo más pausadamente posible. Evita los movimientos bruscos. También puede ayudarte colocar un poco de música suave.
  6. ¡Ten paciencia! Como todo aquello en relación a nuestros hijos, los cambios no se conseguirán de un día para el otro; requieren de nuestra paciencia y constancia. Por eso te recordamos tener calma. En algún momento tu bebé habrá superado el síndrome de la cuna de pinchos y solo será un recuerdo en la infancia de tus hijos.
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