Trastornos psicomotores en la infancia: Identifica los signos de alerta

trastornos psicomotores

¿Notas que tu hijo presenta dificultades en su desarrollo motor? ¿Te preocupan ciertos comportamientos o movimientos que parecen fuera de lo normal? Si es así, es importante que estés atento a los posibles signos de trastornos psicomotores en la infancia.

🎯 Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Neurología Pediátrica, alrededor del 5-10% de los niños en edad preescolar presentan algún tipo de trastorno psicomotor. Tal como afirma la 👨‍🎓 prestigiosa experta en desarrollo infantil, la Dra. María Gómez: «La detección temprana de estos signos es crucial, ya que cuanto antes se intervenga, mejores serán los resultados a largo plazo«.

En este artículo, te ayudaremos a identificar los principales signos de alerta de los trastornos psicomotores en la infancia, con el objetivo de que puedas actuar a tiempo y ofrecerle a tu hijo el apoyo que necesita. ¡Sigamos juntos para entender mejor este tema y cómo puedes ayudar a tu pequeño!


Los trastornos psicomotores implican la alteración o psicopatología de la psicomotricidad, es decir, anomalías, déficits o alteraciones en el movimiento. Estas alteraciones se traducen en dificultades en el neurodesarrollo, que afectan a la adaptación perceptivo-motora de la persona. La psicomotricidad implica la actuación de la persona en interacción con experiencias cognitivas y afectivas, e incluye dos elementos fundamentales: el tono muscular y la armonía cinética.

Definición y características generales

El tono muscular va evolucionando a lo largo de la vida, siendo más importante en los primeros meses. La armonía cinética permite encadenar los movimientos gestuales o motores y ubicarlos en el tiempo y el espacio. Los trastornos psicomotores se caracterizan por anomalías, déficits o alteraciones en estos aspectos, lo que se traduce en problemas en el desarrollo y la adaptación perceptivo-motora de la persona.

Diferencias entre trastornos psicomotores y neuromotores

Los trastornos psicomotores se diferencian de los trastornos neuromotores en que los primeros implican anomalías, déficits o alteraciones en el movimiento que se traducen en dificultades en el neurodesarrollo y la adaptación perceptivo-motora, mientras que los trastornos neuromotores se refieren a alteraciones específicas en el sistema nervioso que afectan al control y la ejecución de los movimientos.


Los principales trastornos psicomotores y sus síntomas más comunes son:

  • Agitación psicomotora (hiperactividad motora)
  • Estupor (inhibición o retardo psicomotor)
  • Temblores (movimientos oscilatorios involuntarios)
  • Convulsiones (contracciones musculares violentas e incontrolables)
  • Tics (movimientos musculares rápidos e involuntarios)
  • Espasmos (contracciones musculares persistentes)
  • Catatonía (rigidez muscular, actitud inmóvil)
  • Estereotipias (repetición de movimientos o gestos complejos)
  • Manierismos (movimientos denominados «parásitos»)
  • Discinesias (movimientos involuntarios de lengua, boca y cara).

Signos según la edad del niño

Existen diversos signos de alerta en el desarrollo psicomotor que pueden observarse a diferentes edades:

  • A los 3 meses (ausencia de sonrisa, seguimiento ocular, control cefálico, hipertonía)
  • A los 6 meses (hipotonía de tronco, hipertonía de miembros, persistencia de reflejos arcaicos, no sedestación), a los 9 meses (no sedestación, no manipulación de objetos, no balbuceo)
  • A los 12 meses (no bipedestación, ausencia de interés por el entorno, falta de intención comunicativa)
  • A los 18 meses (no marcha, ausencia de lenguaje, no comprensión de órdenes)
  • A los 24 meses (no participación en juego, no frases, ausencia de juego simbólico).

Los trastornos psicomotores pueden tener su origen en factores genéticos y/o ambientales. Los factores genéticos incluyen malformaciones congénitas, alteraciones cromosómicas o metabólicas. Por otro lado, los factores ambientales abarcan agentes agresores durante el embarazo, parto o primeros años de vida, como infecciones, exposición a tóxicos, traumatismos, etc. Estas influencias pueden dificultar el desarrollo psicomotor normal del niño.

Trastornos asociados

Los trastornos psicomotores a menudo se asocian a otras patologías del neurodesarrollo, como parálisis cerebral, trastorno del espectro autista, trastornos específicos del lenguaje, epilepsia, entre otras. Estas comorbilidades deben tenerse en cuenta a la hora de realizar el diagnóstico y establecer un plan de tratamiento integral.


El diagnóstico de los trastornos psicomotores en la infancia se basa en la observación de los signos de alerta en el desarrollo, la exploración neurológica y motora, y la aplicación de pruebas y test estandarizados que evalúan las diferentes áreas del desarrollo (cognitiva, motora, del lenguaje, social, etc.). Estos instrumentos de evaluación permiten valorar el nivel de adquisición de hitos evolutivos y detectar posibles retrasos o alteraciones.

Importancia de la intervención temprana

La detección e intervención temprana de los trastornos psicomotores es fundamental, ya que durante los primeros años de vida el cerebro del niño tiene una gran plasticidad, lo que le permite reorganizarse y compensar en parte los déficits originados. Por ello, es crucial identificar los signos de alerta cuanto antes para iniciar un tratamiento adecuado, ya sea a través de la estimulación precoz, la fisioterapia, la terapia ocupacional o enfoques específicos según la alteración presentada.


El abordaje de los trastornos psicomotores en la infancia requiere un enfoque multidisciplinar que incluye diferentes terapias.

  • La terapia ocupacional: trabaja en la mejora de las habilidades motoras finas y gruesas, la coordinación, el equilibrio y la integración sensorial.
  • La fisioterapia: se centra en el desarrollo de las capacidades físicas y la rehabilitación de déficits motores a través de ejercicios y técnicas específicas. Ambas terapias tienen como objetivo favorecer la autonomía, la participación y la calidad de vida del niño.

Actividades y ejercicios para trabajar los trastornos psicomotores

Juegos de imitación de movimientos

  1. Simón dice: Este juego clásico ayuda a mejorar la coordinación y la atención. Los niños deben imitar los movimientos y gestos del líder cuando diga «Simón dice». Se pueden incluir movimientos como tocarse la cabeza, levantar los brazos, dar una vuelta, entre otros.
    • Palabras clave: juegos de imitación, coordinación, atención, movimientos
  2. Espejo mágico: En parejas, un niño hace movimientos y el otro debe imitarlo como si fuera su reflejo en un espejo. Cambian de roles después de unos minutos.
    • Palabras clave: juegos de imitación, coordinación, reflejos, movimientos

Actividades de coordinación viso-motora

  1. Lanzar y atrapar: Utiliza pelotas de diferentes tamaños y texturas. Pueden lanzarse y atraparse con las manos, los pies o utilizando raquetas. Esto mejora la coordinación ojo-mano.
    • Palabras clave: coordinación viso-motora, lanzar, atrapar, coordinación ojo-mano
  2. Ensartar cuentas: Proporciona cuentas grandes y un cordón para que los niños ensarten. Esto también mejora la motricidad fina.
    • Palabras clave: coordinación viso-motora, motricidad fina, ensartar, cuentas

Ejercicios de equilibrio y coordinación

  1. Caminar sobre una línea: Dibuja una línea en el suelo o utiliza una cuerda. Los niños deben caminar sobre la línea tratando de mantener el equilibrio.
    • Palabras clave: equilibrio, coordinación, caminar, línea
  2. Carreras de obstáculos: Crea un circuito con diferentes obstáculos para que los niños salten, trepen y se arrastren. Esto mejora la coordinación y el equilibrio.
    • Palabras clave: equilibrio, coordinación, obstáculos, saltar, trepar

Juegos sensoriales

  1. Caja de texturas: Llena una caja con objetos de diferentes texturas (suaves, rugosos, lisos, etc.). Los niños deben tocar y describir las texturas con los ojos cerrados.
    • Palabras clave: juegos sensoriales, texturas, estímulos sensoriales, percepción táctil
  2. Caza de sonidos: Utiliza instrumentos musicales o grabaciones de sonidos. Los niños deben identificar y localizar la fuente del sonido.
    • Palabras clave: juegos sensoriales, sonidos, estímulos auditivos, percepción auditiva

Actividades de motricidad fina

  1. Recortar formas: Proporciona tijeras y papel para que los niños recorten diferentes formas. Esto fortalece los músculos de las manos y mejora la precisión.
    • Palabras clave: motricidad fina, recortar, coordinación mano-ojo, precisión
  2. Modelar con plastilina: Deja que los niños hagan figuras con plastilina. Pueden hacer formas simples o crear personajes y escenarios.
    • Palabras clave: motricidad fina, modelar, plastilina, creatividad

Juegos de roles y simbólicos

  1. Jugar a la tienda: Crea una tienda ficticia con productos de juguete. Los niños pueden jugar a ser compradores y vendedores, lo que ayuda a desarrollar habilidades sociales y motoras.
    • Palabras clave: juegos de roles, juego simbólico, habilidades sociales, imaginación
  2. Cocina de juguete: Proporciona utensilios de cocina y alimentos de juguete para que los niños jueguen a cocinar. Esto mejora la coordinación y la planificación de movimientos.
    • Palabras clave: juegos de roles, juego simbólico, cocina de juguete, planificación motora

Adaptaciones para las necesidades y capacidades de cada niño

Es fundamental adaptar estas actividades según las habilidades y necesidades específicas de cada niño. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Simplificar o complicar las actividades: Según el nivel de habilidad del niño, ajusta la dificultad de las actividades. Por ejemplo, utiliza pelotas más grandes y suaves para facilitar el lanzamiento y la atrapada.
  • Apoyo físico: Proporciona ayuda física o guías para aquellos niños que necesiten apoyo adicional para realizar ciertos movimientos.
  • Refuerzos positivos: Utiliza elogios y recompensas para motivar y reforzar el esfuerzo y la participación de los niños.
  • Ritmo y duración: Ajusta la duración de las actividades y permite descansos frecuentes para evitar el agotamiento y mantener el interés de los niños.

Estas actividades no solo ayudarán a mejorar las habilidades motoras de los niños con trastornos psicomotores, sino que también les proporcionarán una experiencia divertida y enriquecedora.

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En resumen, los trastornos psicomotores en la infancia implican alteraciones en el movimiento y la psicomotricidad que se manifiestan a través de diversos síntomas, como agitación, hipotonía, temblores, convulsiones, tics, estereotipias, etc. Estos trastornos pueden tener un origen genético o ambiental, y a menudo se asocian a otras patologías del neurodesarrollo.

Como profesional en el campo del desarrollo infantil, considero que la detección e intervención temprana de los trastornos psicomotores es fundamental para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los niños afectados. Es crucial identificar los signos de alerta a tiempo y ofrecer un abordaje multidisciplinar que incluya terapias como la ocupacional y la fisioterapia, así como actividades y ejercicios adaptados a las necesidades de cada caso. Solo de esta manera podremos ayudar a estos niños a desarrollar al máximo sus capacidades y lograr una adecuada integración en su entorno.

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© 2024 ▷ Escuela en la Nube ➡➤ [ Trastornos psicomotores en la infancia: Identifica los signos de alerta ] Psicomotricidad infantil ✏️ Ángel Sánchez Fuentes | 👨‍🎓Docente y creador de blogs educativos @escuelaenlanube

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