¿Qué es el síndrome del nido lleno?

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La crisis (que explica casi todo en España), y ello con los divorcios en aumento (unos 131,317 en 2008 y 123,450 en España en el 2009 según el CGPJ), han explosionado otro fenómeno del que ya hablamos muy por encima en el anterior post: El“síndrome del nido lleno” o los “jóvenes boomerang”.
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A los hijos que no se terminan de marchar de casa se suman ahora aquéllos que, tras una situación económica complicada, en el paro, expulsados del mercado de trabajo y con dificultades para hacer frente a sus compromisos, o bien por su separación o divorcio, o por ambas cosas unidas regresan al hogar familiar. No hay datos concretos realizados por ningún estudio científico pero por las estimaciones y el cruce de datos de diversos estudios podemos estimar (hay que ser muy cautos en esta estimación realizada “a la baja”) que casi un 25% de las personas que se han divorciado han tenido que volver al domicilio familiar temporalmente para poder hacer frente a las dificultades de la nueva situación. Es decir que podíamos estar hablando que, en estos dos años, en España pueden haber vuelto al domicilio familiar unas 127,000 personas (entre hombres y mujeres), por lo que hay las mismas familias que pueden estar sumidas en este problema. Hay madres y padres que afirman haber superado ya los dos: el del nido vacío y el del nido lleno. En España de hecho es posible que haya una generación familiar que haya vivido las dos circustancias. Es el caso de Maria Elena “Yo superé los dos, es muy interesante el tema”, nos dice en el Facebook.
Si a los datos expuestos le sumamos el retraso en la edad de emancipación de los jóvenes, nos encontramos con muchos padres maduros, cuando no ancianos, que viven con sus hijos adultos. Este hecho se ha agravado con la crisis económica y con la imposibilidad de pagar las hipotecas o alquileres por parte de los hijos/as.
Al divorciarse, muchas personas rompen vínculos emocionales y sociales, y se refugian en la familia. También pueden necesitar a sus padres para que les apoyen, en el sentido amplio de la palabra, hasta que reestructuren su vida”.
¿Y cómo afecta todo esto a los padres?
  • Frustración: La mayoría frustrados porque sus hijos, a los que creían ya asentados, vuelven. Eso sin contar el sentimiento de que se les ha ido el ansiado momento dorado que tanto han esperado de la jubilación. Toda su vida han estado trabajando para que sus hijos cumplieran el llamado “ciclo natural” y ahora, con su vuelta, ponen en evidencia el que no todo el esfuerzo ha tenido su recompensa.
  • Cambios en el hogar: Y, en esta nueva situación se producen nuevos cambios: Hay que reajustar la economía (lo mismo para repartir entre más), los espacios (habitaciones, etc.) y los tiempos, que no suele ser sencillo. Los hábitos anteriores suelen cambiar de una forma colosal, aunque se crea que se vuelve a las épocas anteriores .
¿Cómo afecta a l@s hij@s?
  • Todo ha cambiado: Aunque los padres suelen pensar que nada ha cambiado desde hace años, que todo es igual que hace tiempo. Y los hijos han cambiado enormemente. Yolanda que ha pasado por ahí nos cuenta que “Es un tema muy delicado que conozco bien, lo viví en primera persona. Para los padres el papel sigue siendo el mismo que años atrás, el hijo ha cambiado (en mi caso 10 años después) y no quiere el papel anterior y a veces como fué en mi caso estaba muy agradecida por poder contar con ese apoyo por tener a la vez un hijo muy pequeño al que no podía atender todo el tiempo que él requería por trabajo y sin posibilidad de ayuda por parte del otro progenitor. Solo tuve a ellos. Se lo agradeceré eternamente, pero los papeles a menudo se confunden y las vidas de todos se ven afectadas. “ …
  • Adaptación al medio: Pero no hemos de olvidar que uno de los grandes problemas que se ha de afrontar es la adaptación y los problemas que ello conlleva. Tanto el nuevo hogar de los padres (de lo que ya hemos hablado) como al dejar el hogar “conyugal” con todo lo que ello significa. . Y los padres y hermanos que continúen viviendo en la casa familiar deben asumir también una serie de cambios importantes con el regreso de una persona que, además, está en una situación de crisis personal tras un cambio traumático de su modo de vida. Se produce, en fin, un conflicto de relaciones que afecta a toda la familia. A su crisis personal (estrés por una relación sentimental fallida) hay que añadir el choque que se produce con el resto de miembros de la familia.
  • Cambios a realizar: A la asunción de que su espacio propio en la casa paterna ha desaparecido (su habitación suele haberse reconvertido en salón, biblioteca o dormitorio para las visitas), hay que añadir la dificultad para adaptarse de nuevo a las normas de convivencia de la casa familiar (horarios de comidas, salidas, ayuda en las labores de casa…).
  • A vivir que son dos días: Asimismo, aseguran desde la Unión de Padres y Madres Separados, muchos separados emprenden en esta etapa de la separación una búsqueda constante de “recuperación del tiempo perdido” y volver a llevar la vida de soltero sin asumir del todo su nueva situación y la responsabilidad que acarrea vivir en el hogar paterno, y abdican o delegan –como veremos más adelante- la responsabilidad en los abuelos.
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Modelo familiar “Made in Spain”
Los hijos que regresan deben ser conscientes de que no pueden partir la vida de sus padres. No pueden perpetuarse roles infantiles o roles anteriores. El caso de Yolanda fue, como muchos, temporal. Cuando la situación vuelve a mejorar hay un punto de retorno. La situación no es igual a otros países. En los países mediterráneos el apoyo de la familia es trascendental, es básico en este y en otros casos. En España el número de personas mayores de 60 años que tiene un hijo en casa supera con creces el 40% según un estudio de La Caixa. Encontramos en el portal Gencat algunos datos y reflexiones sobre el tema muy interesantes.  En los países de cultura anglosajona y en los países nórdicos este caso no se da con tanta frecuencia, los hijos suelen tender a tener una independencia total y no tienen punto de retorno, salvo por enfermedad o dependencia grave. En países como Suecia se llega el 5,3% y en Dinamarca un 5,4%. Esto nos debe hacer pensar si el modelo educativo y de relación familiar en nuestro país es el más idóneo para el desarrollo de nuestros jóvenes. Muchas personas culpan a los propios jóvenes de esto, pero las circustancias indican que existe un sistema aceptado por todos, en el que todos tenemos que intentar cambiar: padres/madres, educadores, hijos…
También se ha podido ver como algunos hijos generan situaciones muy relacionadas con el modelo educativo que se ha generalizado en nuestra cultura de unasobreprotección hacia los hijos. La mejora de la situación social de las familias españolas y un modelo más relacionado con nuestra cultura latina. Al regresar a casa de los padres tras un divorcio se acomodan y comienzan a “disfrutar” de la nueva situación: Comienzan a desentenderse de las tareas del hogar (generalmente las hacen las madres) y comienzan también a delegar determinados cuidados de los hijos (en el caso de que los tengan) a favor de los abuelos. Este hecho se complica y genera un mayor estrés e indefensión en los padres/madres con una avanzada edad y algunos/as en situación de predependencia o dependencia/discapacidad agravada con el paso de los años ya que les resulta imposible poder llevar las tareas de la casa. Por ello es imp’rescindible la corresponsabilidad.
Algunas soluciones
Hay tres ingredientes que hemos de tener en cuenta para ayudar a solucionar el problema: el tiempo, la paciencia y la libertad vs respeto.
  • Tiempo: Todo es pasajero, es una situación que tiene y debe tener retorno. La persona que acaba de separarse está atravesando una aguda crisis ya porque ha sufrido un revés sentimental muy importante. A ello hay que sumar, en muchas ocasiones, la pérdida de un estatus económico y/o social que tenía en la nueva vida que había desarrollado al margen de su núcleo familiar de origen. Superar el estrés económico y afectivo lleva un tiempo. Un período temporal que se encuentra dentro de un límite razonable si no supera los 6 meses/1 año. Tras este lapso, si la situación continúa estancada y no se supera de manera natural, lo mejor es recurrir a la ayuda de profesionales que ayuden a la persona a salir de su abatimiento. •
  • Libertad vs Respeto: Todos los protagonistas del conflicto son personas adultas, por lo que siempre hay que partir de esta premisa para solucionar cualquier roce que surja en la convivencia. Y consiguientemente hay que tener en cuenta que las personas en cuestión son libres para elegir los comportamientos que quieran, aunque teniendo en cuenta que conviven con los demás. La conciliación de intereses y el respeto a las normas es fundamental. redefinir un pacto de convivencia se torna fundamental. Para ello el dialogo es clave. Los padres no deben nunca hacer reproches a su hijo/a porque su situación personal haya desembocado en una relación fallida, ni recordarle que ya le advirtieron del peligro que corría si unía su destino afectivo a una persona que a ellos no les gustaba. Por su parte, los hijos deben adaptarse a la rutina del hogar familiar durante el tiempo que permanezcan en casa de sus progenitores y saber agradecer el apoyo que les brindan sus padres y hermanos.
  • Paciencia: Entendida como un valor relacionado con no actuar impulsivamente sabiendo que la adpatación llegará, tarde o temprano. Aunque difícil en momentos de crisis, es la mejor arma para tratar de solventar los roces cotidianos y evitar que la convivencia se haga imposible. Hay que saber relativizar y dar la importancia real que tienen los problemas que van surgiendo a diario. Saber distinguir entre lo urgente y lo importante. Y, además, saber que el período de la vuelta del hijo a casa suele ser transitorio, mientras supera un bache afectivo y/o económico. La solución ideal es que la persona en cuestión rehaga su vida de una manera independiente de sus padres, ya que el divorciado es una persona adulta y siempre es menos traumático manejar su propio destino que tener que regresar a la casa paterna y abordar de nuevo una etapa ya superada.
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Angel Fuentes

20 años dedicado a la educación infantil. Escribo un blog con recursos para los niños y niñas, padres y docentes. Para facilitar su difícil tarea educativa

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