Naturaleza curiosa: El desconocido almiquí

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Naturaleza curiosa: El desconocido almiquí

almiquí

Hoy hablaremos de uno de los animales más extraños y curiosos de la naturaleza, propio de la fauna de las Antillas Mayores, oriundosde las islas de Cuba y La Española.

El Almiquí o Solenodonte es uno los animales más raros que existen en peligro de extinción. Veamos algunas de sus características.

El género Solenodon, al que pertenecen las únicas dos especies vivas de almiquíes (se conocen dos especies extintas), es exclusivo de estas islas caribeñas y sus representantes son considerados fósiles vivientes. Son tesoros vivos de la fauna arcaica de la región ya que existen y han permanecido prácticamente sin cambios desde el período Cretácico.

El desconocido almiquí

Es un animal nocturno, solitario y muy escurridizo, por lo que se hace muy difícil verlos en su medio natural. Los almiquíes tienen un hocico alargado semejante a una trompa, ojos muy pequeños con una visión muy reducida y patas con garras muy desarrolladas, especiales para destrozar raíces, ramas podridas y escarbar el suelo del bosque en busca de sus alimentos preferidos: insectos, lombrices, pequeñas ranitas, reptiles y cangrejos, principalmente.

A pesar de no medir más de 53 cm de largo, incluyendo la cola en el caso de la especie cubana, y unos 30 cm en el caso de la de La Española, los solenodontes (nombre comúnmente empleado en la República Dominicana), son unos verdaderos gigantes entre los suyos. Sus parientes más cercanos, los topos y sobre todo las musarañas son por lo general bastante más pequeños que ellos.

Naturaleza curiosa: El desconocido almiquí

Estos animales son pacíficos y tranquilos, pero cuando se ven amenazados no dudan en defenderse con las armas que poseen. Ante las posibles agresiones suelen erizar sus pelos, lo cual también les da una apariencia de mayor tamaño, pudiendo con ello intimidar a su enemigo. Si esto no fuera suficiente, pueden emitir chillidos y gruñidos, mostrar los dientes y segregar un líquido semejante al aceite que posee un olor fuerte y desagradable.

Sus dientes además están perforados, presentando un canal por el que fluye una saliva con sustancias tóxicas que inmoviliza a sus presas, aunque su efectividad como método defensivo no está suficientemente demostrada.

Si tienes algún día la inusual y magnífica oportunidad de encontrarte con un almiquí, evita tocarlo o asustarlo. Obsérvalo con la firme certeza de estar viviendo una experiencia singular y seguramente irrepetible.

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