Estrés escolar: qué es, cómo afecta y cómo prevenirlo

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El estrés escolar es un fenómeno cada vez más frecuente y preocupante en nuestra sociedad. Se trata de la reacción de los estudiantes ante las exigencias y demandas académicas que superan sus recursos y capacidades para afrontarlas. El estrés escolar puede afectar negativamente al rendimiento, la salud y el bienestar de los alumnos, así como a su desarrollo personal y social.

Según datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional en el curso 2022-2023 hay más de 8 millones de alumnos matriculados en enseñanzas no universitarias en España. De ellos, un 60% pasarán por episodios de estrés y ansiedad durante los últimos meses del curso, según datos recopilados por Nascia, centros especializados en tratamientos contra el estrés. Además, el estrés académico afecta especialmente a los jóvenes entre 18 y 29 años, que son el 80% de los españoles que reconoce haber sentido estrés en el último mes, según una encuesta realizada por Cigna, compañía global de servicios de salud.

Estos datos revelan la magnitud del problema del estrés escolar y la necesidad de abordarlo desde diferentes ámbitos: personal, familiar, escolar y social. Como afirma el psiquiatra infanto-juvenil Alejandro Maturana, “el estrés escolar es una realidad que debemos reconocer, prevenir y afrontar con la colaboración de todos los agentes implicados: padres, profesores, alumnos y profesionales de la salud”.

El objetivo de este artículo es ofrecer información útil y práctica sobre qué es el estrés escolar, cómo se manifiesta, qué consecuencias tiene y cómo prevenirlo. Está dirigido a padres y docentes que quieran conocer mejor este fenómeno y ayudar a sus hijos o alumnos a gestionarlo de forma adecuada. Si te interesa este tema, te invitamos a seguir leyendo.


¿Qué es el estrés escolar?

El estrés escolar es la respuesta de los estudiantes ante las exigencias y demandas académicas que perciben como amenazantes o desafiantes para sus recursos y capacidades. Se trata de una reacción normal y adaptativa que les ayuda a movilizarse y afrontar las situaciones que requieren un esfuerzo o una atención especial, como los exámenes, los trabajos, las presentaciones o las competiciones.

Sin embargo, cuando el estrés escolar es demasiado intenso, frecuente o prolongado, puede convertirse en un problema que afecta negativamente al rendimiento, la salud y el bienestar de los alumnos, así como a su desarrollo personal y social. En estos casos, el estrés escolar puede generar síntomas físicos, psicológicos y conductuales que dificultan el aprendizaje y la convivencia.

Existen diferentes tipos de estrés escolar, según su origen, su duración y su intensidad. Algunos de ellos son:

  • El estrés anticipatorio, cuando el alumno se preocupa por una situación futura que considera difícil o amenazante, como una prueba o una exposición oral.
  • El estrés agudo, que se produce cuando se enfrenta a una situación puntual que le genera una gran tensión o nerviosismo, como un examen sorpresa o una discusión con un compañero.
  • El estrés crónico, cuando se ve sometido a una situación de estrés continuada o repetitiva, como una carga excesiva de trabajo o una mala relación con un profesor.
  • El estrés postraumático, cuando el alumno vive o presencia una situación traumática o violenta en el ámbito escolar, como un acoso, una agresión o una amenaza.

El estrés escolar no debe confundirse con el estrés académico, que es un concepto más amplio que engloba todas las situaciones de estrés que pueden vivir los estudiantes a lo largo de su trayectoria educativa, tanto dentro como fuera del ámbito escolar. El estrés académico incluye aspectos como la transición entre etapas educativas, la elección de estudios o profesión, la inserción laboral o la conciliación entre la vida académica y personal.

Causas del estrés escolar

Las principales causas del estrés escolar pueden variar según la edad, el nivel educativo y las características personales de cada alumno. Sin embargo, algunos de los factores más comunes que pueden generar estrés escolar son:

  • Presión por obtener buenos resultados académicos o cumplir con las expectativas propias o ajenas.
  • Falta de tiempo, organización o planificación para realizar las tareas o estudiar.
  • Dificultad para comprender o asimilar los contenidos o las instrucciones.
  • Falta de motivación, interés o sentido por lo que se estudia.
  • Escasez de apoyo, orientación o feedback por parte de los profesores o los padres.
  • Ausencia de habilidades sociales, comunicativas o emocionales para relacionarse con los demás.
  • Insuficiente adaptación al entorno escolar o a los cambios curriculares.
  • Presencia de conflictos, problemas o situaciones negativas en el ámbito escolar, como el acoso, la violencia, la discriminación o la exclusión.

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¿Cómo se manifiesta el estrés escolar? Síntomas

El estrés escolar puede manifestarse de diferentes formas, según el tipo, la intensidad y la duración del mismo. Los síntomas del estrés escolar pueden ser físicos, psicológicos y conductuales, y pueden afectar tanto al ámbito académico como al personal y social de los estudiantes. Algunos de los síntomas más habituales son:

Síntomas físicos del estrés escolar

  • Dolor de cabeza, que puede ser tensional o migrañoso, y que suele aparecer antes o después de una situación estresante, como un examen o una entrega de trabajo.
  • Dolor de estómago, que puede estar relacionado con una gastritis, una úlcera o un síndrome de intestino irritable, y que suele empeorar con el nerviosismo o la ansiedad.
  • Dolor muscular, que puede afectar a la espalda, el cuello, los hombros o las extremidades, y que se debe a una tensión o una contractura provocada por el estrés.
  • Fatiga, que se caracteriza por una sensación de cansancio, debilidad o falta de energía, y que puede dificultar la concentración, la memoria o el rendimiento.
  • Insomnio, que se refiere a la dificultad para conciliar o mantener el sueño, y que puede alterar el ciclo circadiano y el estado de ánimo.
  • Alteraciones del apetito, que pueden consistir en un aumento o una disminución del mismo, y que pueden provocar cambios de peso, desnutrición o trastornos alimentarios.
  • Taquicardia, que se produce cuando el corazón late más rápido de lo normal, y que puede generar palpitaciones, sudoración, mareos o dificultad para respirar.
  • Náuseas, que se manifiestan como una sensación de malestar o ganas de vomitar, y que pueden estar asociadas a una indigestión, una intolerancia o una infección.

Síntomas psicológicos del estrés escolar

  • Preocupación excesiva, que se refiere a un estado de inquietud o temor constante por lo que pueda pasar o por lo que se espera de uno mismo o de los demás.
  • Irritabilidad, que se expresa como una reacción desproporcionada o agresiva ante situaciones que normalmente no molestarían tanto.
  • Tristeza, que se caracteriza por una pérdida de interés o placer por las cosas que antes se disfrutaban, y que puede derivar en un estado depresivo.
  • Ansiedad, que se manifiesta como una sensación de nerviosismo, angustia o miedo ante situaciones que se perciben como amenazantes o peligrosas.
  • Baja autoestima, que se refleja en una valoración negativa de uno mismo, de sus capacidades o de sus logros.
  • Culpa, que se siente cuando se cree haber hecho algo malo o haber defraudado a alguien.
  • Frustración, que surge cuando no se consigue lo que se desea o se espera, o cuando se encuentra un obstáculo para ello.
  • Desmotivación, que implica una falta de ilusión, entusiasmo o ganas por hacer las cosas.

Síntomas conductuales del estrés escolar

  • Aislamiento social, que consiste en evitar el contacto o la interacción con otras personas, ya sean familiares, amigos o compañeros.
  • Problemas de comunicación, que implican dificultades para expresar los sentimientos, las opiniones o las necesidades de forma adecuada.
  • Falta de atención, que se traduce en una dificultad para concentrarse, seguir instrucciones o completar tareas.
  • Bajo rendimiento académico, que se evidencia en un descenso de las calificaciones, un aumento de los errores o un retraso en la entrega de los trabajos.
  • Conductas disruptivas, que se refieren a aquellas acciones que alteran el orden o la convivencia en el aula, como hablar, interrumpir, desobedecer o agredir.
  • Conductas de riesgo, que son aquellas que ponen en peligro la salud o la integridad física o psicológica del alumno o de los demás, como consumir alcohol, drogas, tabaco o autolesionarse.

¿Qué consecuencias tiene el estrés escolar?

El estrés escolar puede tener consecuencias negativas en el rendimiento, la salud y el bienestar de los estudiantes, tanto a corto como a largo plazo. El estrés escolar puede afectar al aprendizaje, la memoria, la atención, la creatividad, la motivación y la autoestima de los alumnos, así como a su capacidad para resolver problemas, tomar decisiones o trabajar en equipo.

El estrés escolar también puede deteriorar la salud física y mental de los alumnos, provocando trastornos del sueño, del apetito, del ánimo o del comportamiento, puede influir en el bienestar emocional y social de los alumnos, dificultando su adaptación, su integración y su satisfacción con el entorno escolar.

  • Trastornos de ansiedad: se caracterizan por una sensación persistente de miedo, nerviosismo o angustia ante situaciones que se perciben como amenazantes o peligrosas. Los trastornos de ansiedad pueden manifestarse de diferentes formas, como fobias específicas, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico o trastorno obsesivo-compulsivo. Los trastornos de ansiedad pueden interferir en el funcionamiento normal de los alumnos, limitando sus actividades, sus relaciones y su calidad de vida.
  • Trastornos depresivos: caracterizados por una sensación persistente de tristeza, desesperanza o falta de interés por las cosas que antes se disfrutaban. Los trastornos depresivos pueden manifestarse de diferentes formas, como depresión mayor, distimia o trastorno bipolar. Los trastornos depresivos pueden afectar al estado de ánimo, al pensamiento y al comportamiento de los alumnos, provocando apatía, aislamiento, culpa, baja autoestima o ideación suicida.
  • Trastorno por estrés postraumático: se produce cuando el alumno vive o presencia una situación traumática o violenta en el ámbito escolar, como un acoso, una agresión o una amenaza. El trastorno por estrés postraumático se manifiesta por una reexperimentación del trauma a través de recuerdos, pesadillas o flashbacks, una evitación de todo lo relacionado con el trauma, una alteración negativa del estado de ánimo y una hiperactivación fisiológica. El trastorno por estrés postraumático puede generar un gran sufrimiento y dificultar la recuperación y la resiliencia del alumno.
  • Síndrome de burnout: se refiere a un estado de agotamiento físico y mental provocado por una exposición prolongada a situaciones de estrés en el ámbito escolar. El síndrome de burnout se caracteriza por una pérdida de ilusión, entusiasmo o sentido por lo que se estudia, una disminución del rendimiento académico y una despersonalización o falta de empatía con los demás. El síndrome de burnout puede conducir a un abandono escolar prematuro o a una falta de expectativas o proyectos futuros.

Estas son algunas de las consecuencias que puede tener el estrés escolar si no se previene o se trata adecuadamente. Por eso es importante estar atento a los síntomas del estrés escolar y buscar ayuda profesional cuando sea necesario. En el siguiente apartado veremos algunas de las recomendaciones para prevenir el estrés escolar desde diferentes ámbitos.

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¿Cómo prevenir el estrés escolar?

El estrés escolar se puede prevenir o reducir mediante una serie de consejos y recomendaciones que se pueden aplicar desde diferentes ámbitos: personal, familiar, escolar y social. Estos consejos y recomendaciones tienen como objetivo mejorar el afrontamiento de las situaciones estresantes, fomentar el bienestar físico y mental de los alumnos y favorecer su adaptación y su integración en el entorno escolar.

Consejos personales

  • Organizar el tiempo y planificar las tareas. Es importante establecer un horario que incluya los tiempos de estudio, de descanso, de ocio y de sueño. También es conveniente planificar las tareas con antelación, distribuyendo el trabajo en partes más pequeñas y manejables, y priorizando lo más importante o urgente.
  • Utilizar técnicas de estudio eficaces. Es fundamental emplear métodos de estudio que faciliten la comprensión, la memorización y la aplicación de los contenidos. Algunas técnicas de estudio son: hacer resúmenes, esquemas o mapas conceptuales; subrayar o destacar las ideas principales; hacer preguntas o autoevaluaciones; repasar periódicamente; o buscar ejemplos o aplicaciones prácticas.
  • Utilizar técnicas de relajación. Es beneficioso practicar técnicas de relajación que ayuden a reducir la tensión física y mental provocada por el estrés. Algunas técnicas de relajación son: la respiración profunda o diafragmática; la relajación muscular progresiva; la meditación o el mindfulness; o la visualización positiva.
  • Cuidar la salud física. Es esencial mantener una buena salud física que contribuya al bienestar general y a la resistencia al estrés. Para ello, se recomienda: llevar una alimentación equilibrada y variada; hacer ejercicio físico regularmente; dormir entre 7 y 9 horas al día; evitar el consumo de alcohol, tabaco o drogas; y acudir al médico ante cualquier síntoma o molestia.
  • Cultivar la salud mental. Es igualmente importante cuidar la salud mental que influye en el estado de ánimo, la autoestima y la motivación. Para ello, se aconseja: expresar los sentimientos, las opiniones y las necesidades de forma asertiva; tener una actitud positiva y optimista ante los retos; valorar los logros y los esfuerzos propios; reconocer y aceptar los errores y las limitaciones; buscar soluciones creativas a los problemas; y solicitar ayuda profesional cuando sea necesario.

Consejos familiares

  • Mostrar interés y apoyo por la vida escolar. Es importante que los padres se involucren en la vida escolar de sus hijos, mostrando interés por sus actividades, sus progresos, sus dificultades o sus inquietudes. También es fundamental que los padres brinden apoyo emocional a sus hijos, escuchándolos, comprendiéndolos, animándolos y reconociéndolos.
  • Establecer normas y hábitos de estudio. Es conveniente que los padres establezcan unas normas claras y coherentes sobre el estudio, como el lugar, el horario o los materiales. También es aconsejable que los padres fomenten unos hábitos de estudio adecuados, como la organización, la concentración o la revisión.
  • Colaborar con los profesores. Es beneficioso que los padres mantengan una comunicación fluida y respetuosa con los profesores, informándose sobre el rendimiento académico, el comportamiento o las necesidades de sus hijos. También es conveniente que los padres colaboren con los profesores en la búsqueda de soluciones a los problemas.
  • Evitar la presión o las comparaciones. Es perjudicial que los padres presionen a sus hijos para que obtengan unas calificaciones o unos resultados que no se corresponden con sus capacidades o sus intereses. También es dañino que los padres comparen a sus hijos con otros alumnos, hermanos o familiares, generando sentimientos de inferioridad o rivalidad.
  • Ofrecer un ambiente familiar positivo. Es esencial que los padres proporcionen a sus hijos un ambiente familiar que favorezca su bienestar y su desarrollo. Para ello, se sugiere: expresar afecto y confianza; fomentar el diálogo y la participación; respetar la individualidad y la autonomía; compartir tiempo y actividades de ocio; y resolver los conflictos de forma pacífica.

Consejos escolares

  • Adaptar la enseñanza al nivel y al ritmo de los alumnos. Es importante que los profesores adapten la enseñanza al nivel de conocimientos, habilidades y competencias de cada alumno, teniendo en cuenta sus fortalezas y sus debilidades. También es conveniente que los profesores respeten el ritmo de aprendizaje de cada alumno, ofreciendo refuerzo o ampliación según sus necesidades.
  • Utilizar metodologías activas y participativas. Es beneficioso que los profesores utilicen metodologías activas y participativas que estimulen el interés, la motivación y la implicación de los alumnos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Algunas metodologías son: el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje por descubrimiento o el aprendizaje servicio.
  • Evaluar de forma continua y formativa. Es fundamental que los profesores evalúen de forma continua y formativa el progreso de los alumnos, utilizando diferentes instrumentos y criterios de evaluación. También es esencial que los profesores proporcionen una retroalimentación constructiva a los alumnos, destacando sus logros y sus áreas de mejora, y orientándolos para superar sus dificultades.
  • Prevenir y resolver los conflictos escolares. Es necesario que los profesores prevengan y resuelvan los conflictos escolares que puedan afectar al clima y a la convivencia en el aula, como las faltas de respeto, las agresiones o el acoso escolar. Para ello, se recomienda: establecer unas normas claras y consensuadas; promover valores como la tolerancia, la solidaridad o la cooperación; aplicar medidas correctivas o sancionadoras cuando sea preciso; e implicar a las familias y a otros profesionales en la búsqueda de soluciones.
  • Promover la salud física y mental. Es importante que los profesores promuevan la salud física y mental de los alumnos, sensibilizándolos sobre la importancia de cuidarse y de prevenir el estrés escolar. Para ello, se aconseja: impartir educación física y fomentar el deporte; impartir educación emocional y fomentar la inteligencia emocional; impartir educación para la salud y fomentar hábitos saludables; e impartir educación para la convivencia y fomentar la convivencia pacífica.

Consejos sociales

  • Mantener una red de apoyo social. Es beneficioso que los alumnos mantengan una red de apoyo social que les brinde afecto, comprensión y ayuda ante las situaciones estresantes. Esta red puede estar formada por familiares, amigos, compañeros, profesores u otros adultos significativos.
  • Participar en actividades extraescolares. Es conveniente que los alumnos participen en actividades extraescolares que les permitan desarrollar otras habilidades, intereses o aficiones, así como relacionarse con otras personas. Estas actividades pueden ser deportivas, artísticas, culturales o voluntarias.
  • Buscar información y orientación. Es útil que los alumnos busquen información y orientación sobre temas que les preocupen o les interesen, como los estudios, la profesión, la salud o la sexualidad. Esta información y orientación puede provenir de fuentes fiables y accesibles, como libros, revistas, páginas web, blogs, foros, aplicaciones o profesionales especializados.
  • Disfrutar del ocio y el tiempo libre. Es esencial que los alumnos disfruten del ocio y el tiempo libre, dedicando tiempo a hacer cosas que les gusten, les diviertan o les relajen. Estas cosas pueden ser: leer, escuchar música, ver una película, jugar a un videojuego, salir con los amigos, viajar o practicar un hobby.

Estos son algunos de los consejos y recomendaciones para prevenir el estrés escolar desde diferentes ámbitos. Sin embargo, lo más importante es que los alumnos se sientan acompañados y apoyados por sus padres y sus profesores, que son las figuras clave para ayudarles a afrontar el estrés escolar de forma positiva.


Conclusión

En este artículo hemos visto qué es el estrés escolar, cómo se manifiesta, qué consecuencias tiene y cómo prevenirlo. Hemos aprendido que el estrés escolar es una respuesta normal y adaptativa ante las exigencias y demandas académicas, pero que puede convertirse en un problema que afecte al rendimiento, la salud y el bienestar de los alumnos, así como a su desarrollo personal y social. Hemos conocido algunos de los tipos y las causas del estrés escolar, así como algunos de los trastornos asociados al mismo, como la ansiedad, la depresión o el burnout. Y hemos recibido una serie de consejos y recomendaciones para evitar o reducir el estrés escolar desde diferentes ámbitos: personal, familiar, escolar y social.

Esperamos que este artículo te haya resultado útil e interesante, y que te ayude a conocer mejor este fenómeno y a ayudar a tus hijos o alumnos a gestionarlo de forma adecuada. El estrés escolar es una realidad que debemos reconocer, prevenir y afrontar con la colaboración de todos los agentes implicados: padres, profesores, alumnos y profesionales de la salud.

Te invitamos a reflexionar sobre tu propia experiencia con el estrés escolar, ya sea como padre, como docente o como estudiante. ¿Qué situaciones te generan estrés? ¿Cómo reaccionas ante ellas? ¿Qué haces para prevenirlo o reducirlo? ¿Qué apoyos tienes o necesitas? ¿Qué dificultades encuentras o superas?

También te invitamos a actuar para mejorar tu bienestar y el de los demás ante el estrés escolar. Puedes poner en práctica algunos de los consejos que te hemos dado, buscar más información u orientación sobre el tema, o compartir tus opiniones, dudas o sugerencias con otras personas que estén en tu misma situación.

Gracias por leer este artículo hasta el final. Si te ha gustado, puedes dejar un comentario o una valoración. También puedes suscribirte a nuestro blog para recibir más artículos sobre educación, psicología y salud. Hasta pronto. 😊

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© 2023 ▷ Escuela en la Nube ➡➤ [ Estrés escolar: cómo afecta a los alumnos y cómo ayudarles ] Escuela de padres por Ángel Sánchez Fuentes | Docente y creador de blogs educativos @escuelaenlanube

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