Cuento de nubes: La nubecilla perdida

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Hoy os traemos un cuento de nubes, La nubecilla perdida un cuento para niños con valores que nos enseña que no hace falta ser muy grande para ser importante, lo que realmente hace falta para que uno sea importante de verdad, es que alguien quiera estar contigo seas como seas.


Cuento de nubes: La nubecilla perdida

Un día de mucho calor en el cielo se vio una nube muy pequeña, estaba sola y muy perdida. Ella no lo sabía pero hacía ya muchos días que todas las demás nubes se habían marchado.

Las primeras que llegaron al comenzar el otoño se convirtieron en lluvia, luego vinieron otras en invierno que se convirtieron en nieve. También se habían marchado las alegres nubes de primavera,  esas que llueven para que brille más el Sol. Y a las más perezosas antes de que asomase el verano las empujó el viento.

Así que era cierto, estaba sola muy sola flotando en el cielo. El Sol la miraba desde lejos, y pensaba…

-¡Pobre nube! Como es tan pequeña nadie se dará cuenta de que existe

Pero a la nubecilla no le importaba mucho que se fijaran o no en ella, lo que verdaderamente le importaba era estar sola. Lo único que había en el cielo era el Sol, pero le costaba llegar hasta él, porque no hacia ni tan siquiera una ligera brisa que la trasportará.

El Sol veía que ella se esforzaba y esforzaba en avanzar a pesar de todo. Y seguía pensando…

-¡Pobre nube! Como es tan pequeña nadie se dará cuenta de que existe

Pero lo que no sabía aquella nubecilla era que el Sol si se movía, y fue moviéndose y moviéndose hasta que se puso a su lado.

Hacia tantas horas que había estado observando a la nube, que en cuanto se puso a su lado la saludó.

-¡Hola! ¿Te has perdido?

-Creo que sí, y me siento sola

El Sol no soportó aquello que dijo la nube, y con un pequeño golpe de calor consiguió que casi se quedase pegada  en él

-¡Así mejor!

Le dijo a la nube dándola un abrazo

-¡Sí mucho mejor! Ahora ya no me siento sola

Le contesto muy contenta y alegre, pero lo que no sabía ni la nube ni el Sol, es que aquel abrazo compasivo, se convirtió en algo que llamó muchísimo la atención de todo el mundo.

Algunos decían…

-¡Fijaos! Que nube tan pequeña es capaz de tapar el sol

Otros…

-¡Gracias a esa nube pequeñita tengo menos calor!

Entonces la nube sonrió y el el Sol también, y los dos pensaron…

-Ahora ninguno de los dos pasamos desapercibidos y estamos solos

Incluso aquel hecho salió en las noticias…

-Una nube muy pequeña ha calmado por unas horas el sofocón de calor que tenían los habitantes de la ciudad. Y aunque era una sola nube, se ha agradecido su presencia. A continuación les mostramos unas imágenes del suceso.

Y es que no hace falta ser muy grande para ser importante,  lo que realmente hace falta para que uno sea importante de verdad, es que alguien quiera estar contigo seas como seas.

— Fin Cuento de nubes por Estrella Montenegro —

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