Síndrome de la carencia afectiva

El síndrome de la carencia afectiva es la percepción por parte del niño de que éste no se está recibiendo la suficiente atención y afecto de los demás (generalmente de sus padres).

Este síndrome se puede basar en dos supuestos:

  • El niño no está realmente recibiendo afecto de su entorno
  • El niño recibe ese amor de los demás pero no lo siente

Es indudable que este síndrome tiene efectos negativos en el desarrollo emocional, psíquico y físico de los niños que lo acompañarán hasta la vida adulta.

Características del síndrome de la carencia afectiva:

  • Tener sentimientos de inseguridad y depresión.
  • Producir un estado de alteración psicológica que se expresa como pánico o pesadumbre y un miedo a “ser abandonado”.
  • Sensación de vacío, soledad o dolor.

La persona con este síndrome buscará constantemente muestras de afecto. Generalmente se presenta este diagnóstico por la falta de uno de los dos progenitores durante la infancia.

Esto trae consecuencias en la vida adulta pues la persona no es capaz de reconocer cuando recibe amor por parte de otros.

Sin embargo ciertas personas que han sufrido abusos o maltrato físico y/o psíquico pueden presentar este síndrome también.

Si una persona ha sido maltratada por mucho tiempo tendrá una tendencia mayor hacia el apego y una predisposición a padecer este síndrome.

¿Cómo ayudar a una persona que presenta síndrome de la carencia afectiva?

En primer lugar hay que comenzar observando el entorno del niño: su familia y cómo se desenvuelve en ella. Cuál es su rol. Si tiene hermanos, primos, etc.

Pero no hay que detenerse en esta información básica, sino que hay que ir un poco más allá y poder realizar una evaluación de todo el contexto del niño: ¿Qué tipo de familia tiene? ¿Fue un hijo buscado/deseado por sus padres? ¿Tiene hermanos, primos, etc? ¿Con quién vive el niño? ¿Cómo se desenvuelve en la escuela? ¿Presenta algún problema allí?

Todas las preguntas posibles serán necesarias para poder llegar a un conocimiento más profundo y particular de lo que a ese niño lo aqueja y que lo ha llevado a desarrollar este síndrome.

Con frecuencia el síndrome de la carencia afectiva se puede presentar en familias ocupadas (que trabajan muchas horas, fines de semana o padres que viajan a menudo por negocios, padres divorciados, etc) y que no tienen tiempo suficiente para pasar unas horas a la semana con su hijo.

De este modo el niño comienza a sentir que ese adulto (padre o madre) no lo quiere, lo que refuerza su baja autoestima en formación.

Esto produce un estado de ansiedad y tristeza pues el niño no comprende las razones que el adulto tiene para no prestarle atención.

Sin embargo esta escena sólo puede representar un acontecimiento de descuido o abandono que los propios padres han sufrido cuando eran pequeños y este suceso solo representa inconscientemente algo que ellos mismos han vivido y que ahora reproducen con sus propios hijos.

Como consecuencias a mediano y largo plazo, los niños con síndrome de carencia afectiva pueden llegar a comportarse como adultos verdaderamente sufridos a la pesca de una cuota de amor por parte de otra persona.

También son adultos dependientes que no se han desarrollado plenamente. A nivel emocional pueden manifestar su amor en exceso (por la carencia que sienten del entorno) o también pueden necesitar incansablemente la demostración del amor que no han recibido de niños.

 

Sugerencias para evitar el síndrome de la carencia afectiva

Como padres podemos evitar o prevenir que nuestros niños presentan este síndrome, pero primeramente deberemos realizar un análisis de nuestra propia infancia para no caer en una repetición de falta de afectos con nuestros niños si acaso hemos padecido este síndrome de pequeños.

Demostrar el amor y pasar tiempo con los niños es una de las técnicas más sencillas para que el niño se sienta querido.

Pero también (en caso que por cuestiones de fuerza mayor o laborales no se pueda pasar mucho tiempo con el niño) lo ideal es poder conversar sobre esta situación (aunque esto no resolverá el problema en lo inmediato, el niño tendrá una respuesta lógica sobre los motivos por lo que su padre o madre no pasa tiempo con él).

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Angel Fuentes

20 años dedicado a la educación infantil. Escribo un blog con recursos para los niños y niñas, padres y docentes. Para facilitar su difícil tarea educativa

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