Cómo diferenciar un idioma de un dialecto

En muchos países del mundo se hablan varios idiomas oficiales a la vez, ya sea en todo el territorio estatal o sólo en una o varias regiones del país, y a la vez se pueden encontrar también distintos dialectos. Todo el mundo tiene una idea de cuáles son la diferencias entre idioma y dialecto, pero si se nos pregunta cuál es nuestro dialecto, seguramente diríamos que ninguno o no sabríamos muy bien qué responder.

Una cosa conocida es que en España existen tres idiomas cooficiales, tal como señala la Constitución de 1978, dentro de sus respectivas áreas geográfico-políticas de uso -las comunidades autónomas-, junto con el castellano o español como oficial en toda España, pero lo que no es tan sabido es que en Cataluña existe un tercer idioma cooficial, desde 2010: el aranés, hablado en el valle de Arán, en Lleida, por más de 5000 personas y cooficial en los municipios de ese valle. Más conocida es la existencia del bable y de la fabla aragonesa, habladas en Asturias y en Aragón, pero no por la totalidad de sus habitantes, y aunque no son cooficiales sí tienen protección institucional en esas regiones autónomas.

Esta variedad de formas habladas de comunicación entre las personas que se observa en España se da a lo largo y ancho de todo el mundo, comenzando por los países más cercanos en Europa -por ejemplo, el ligur, el lombardo, el siciliano y otros en Italia– pero se encuentra en todos los continentes. Te damos más datos para que sepas cómo diferenciar un idioma de un dialecto.

Qué es un idioma. Los lingüistas consideran que la lengua o idioma es el conjunto de expresiones sonoras, con sus reglas aceptadas por todos los que la hablan, que sirve de comunicación a los miembros de un grupo humano o varios, como ocurre con el castellano o español en España e Hispanoamérica, así como en otros lugares del mundo.

Si quieres buenos consejos para aprender idiomas aquí podrás encontrar algunos de muy interesantes.

Qué es un dialecto. Un dialecto es una variación dentro de una lengua, generalmente dentro de una misma zona geográfica menor a la implantación territorial del idioma. Es decir, cualquier hablante de un idioma puede entender los principales contenidos de lo que se dice en un dialecto de un idioma, aunque sean expresados con distintas formas de pronunciación, vocabulario o sintaxis. Históricamente también se ha producido un proceso en contrario, cuando han surgido dos o más grupos que hablan variedades dialectales y llega un momento en que no se entienden entre sí porque usan palabras distintas para decir lo mismo. En ese momento se les considera lenguas.

Todos los idiomas han sido dialectos. Todos los idiomas proceden de otros, de los que se desgajaron, y por eso todos los idiomas han sido o son dialectos de sus respectivas lenguas madre. Por ejemplo, todas las lenguas romances han sido dialectos del latín, y según pasa el tiempo, si tienen expansión en territorios y hablantes, a su vez formarán dialectos aunque parezcan el mismo idioma. Por ejemplo, el castellano que se habla en la actual Castilla y León, o en Madrid, o en Andalucía, o en Colombia, o en Argentina, son dialectos del castellano originario que ya alcanzó una plenitud expresiva en el Siglo de Oro. Otro ejemplo, el asturiano o la fabla aragonesa no son dialectos del castellano, sino del latín, como también lo son el castellano y el catalán.

Factores de influencia. Además de las definiciones lingüísticas, el que una forma de comunicación sea tratado como lengua oficial o no, o como dialecto, puede depender de muchos factores, sobre todo políticos y sociológicos, además de históricos, culturales y otros. Un ejemplo claro es la denominación de lengua oficial de la Unión Europea, lo que significa que todo lo que se diga, discuta y apruebe en el Parlamento europeo se traducirá a todas las lenguas oficiales, lo que tiene un importante coste económico. Sin embargo, dos lenguas oficiales en sus países, como son el luxemburgués y el turco de Chipre, no tienen consideración de oficiales de la Unión.

Influencia política. Las decisiones políticas son un factor importante, como se puede comprobar en la propia España. El gallego, el euskera y el catalán no eran lenguas reconocidas por la dictadura del general Franco, pero se convirtieron en oficiales en sus respectivas comunidades autónomas a partir de la promulgación de la Constitución de 1978. Y el aranés, un dialecto del occitano que sólo se habla en el valle leridano de Arán, se convirtió en lengua oficial en Cataluña a partir de 2010, con la aprobación de un nuevo Estatuto de Autonomía, aunque con un uso oficial dentro del valle de Arán solamente. Otro ejemplo es el luxemburgués, dialecto del alemán hablando en Luxemburgo, que se convirtió en lengua oficial del Gran Ducado en 1984.

Algunos Consejos

  • Aunque a veces se usa la denominación dialecto con tintes peyorativos, un dialecto no es algo menos importante que un idioma, porque a pesar de que sea una variación de una lengua, es algo usado dentro de una comunidad para la que es algo fundamental en su vida civil.
  • Es interesante recordar que todos los idiomas han sido dialectos de otra lengua madre o raíz, como las hablados en la península Ibérica -excepto el euskera- lo son del latín, incluidos el bable o el aragonés.
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Angel Fuentes

20 años dedicado a la educación infantil. Escribo un blog con recursos para los niños y niñas, padres y docentes. Para facilitar su difícil tarea educativa

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