Cuento con valores: Luciana debe mudarse

Cuento con valores: Luciana debe mudarse

cuento-con-valores-lucianaLuciana era una niña muy sociable. Vivía en una hermosa ciudad junto a sus padres y hermano.

Ella asistía a una escuela y, aunque no le agradaba demasiado estudiar, tenía su grupo de amigos con los que se sentía muy a gusto. También Luciana tenía amigos fuera de su escuela, por eso en su barrio todos la conocían.

Un día la familia de Luciana decidió mudarse a cientos de kilómetros de su hogar y aunque ella llevaba consigo todas sus pertenencias, recuerdos de sus amigos y compañeros del barrio, a Luciana le costaba mucho la idea de comenzar una vida diferente en un lugar completamente nuevo.

  • ¡Anímate! Ya verás que harás nuevos y buenos amigos allí. Eres una niña muy sociable así que verás que no te costará hacer nuevas amistades– Le dijo su mamá una vez que la puerta del automóvil se cerró y partieron por la ruta hacia su nueva vida.

Pero a Luciana no le parecía tan brillante esa idea… Ella sentía que había perdido a todas sus amistades, todos los sitios donde frecuentaba. En pocas palabras sentía que había perdido toda su vida…

Luego de unas horas, llegaron a su nuevo hogar. Parecía una casa muy luminosa, tenía un bello jardín para jugar, árboles y una pequeña casita de madera donde se podía jugar a preparar el té.

La casa era grande. Tenía un bonito piso de madera (a Luciana le gustaban los pisos de madera porque podía jugar a que marchaba. También le gustaba jugar en el suelo mientras simulaba que era una gran piscina).

Luego de bajar todas sus pertenencias (el camión de la mudanza llegaría por la tarde ese mismo día), Luciana subió a explorar su cuarto: ¡Era hermoso! Luminoso, amplio para poner todos sus juguetes, muñecas y pinturas (pues a Luciana le encantaba pintar).

Las cortinas eran de color lila: justo el color que Luciana adoraba y el cuarto olía a torta de vainilla recién horneada (pues habían colocado una esencia difusora de esta fragancia). “Esto no parece tan terrible como me lo imaginaba”, pensó Luciana. “Creo que podría adaptarme a vivir aquí”.

Cuando Luciana comenzó la escuela, sus nuevos compañeros no parecían muy agradables, más bien preferían evitarla. A menudo ella hablaba solamente con su maestra.

A Luciana le dolía esta situación de vació por parte de sus compañeros, pero entendía que “debía dejar que transcurriera el tiempo hasta que ellos también la conocieran y la aceptaran”.

Así transcurrieron algunos meses y llegó el cumpleaños de Luciana. Ella se entusiasmó e invitó a todos los niños de su escuela pero ese día nadie se presentó.

Sus padres tampoco lograban sentirse muy a gusto en el vecindario. Sólo (y de vez en cuando) cruzaban alguna que otra palabra con Clarita, una señora muy mayor que vivía cruzando la calle.

  • Ánimo, esto también pasará”- decía siempre la mamá de Luciana. Pero ella no compartía esa misma opinión y hasta se enojaba de tanto en tanto cuando la escuchaba.

Un día de madrugada, Luciana comenzó a sentir un olor algo extraño estando en su cuarto durmiendo.  Cuando abrió los ojos ¡No lograba ver nada! Su habitación estaba llena de humo. Casi sin poder respirar comenzó a arrastrarse por el hermoso suelo de madera pero a los pocos segundos cayó desmayada. “Es un incendio”, llegó a pensar antes de perder la conciencia…

Lo siguiente que recordó Luciana era que se encontraba tendida en el jardín de su hogar envuelto en llamas. Su familia estaba a su alrededor. Todos se encontraban afortunadamente sanos y salvos, aunque lamentando por las pérdidas materiales.

Luciana no podía dejar de pensar en sus cosas: sus muñecas (quemadas), sus pinturas de colores  (sin color), su ropa (hecha cenizas): todo se había perdido y ya nada volvería a ser como antes.

Los bomberos apagaron el incendio, pero su hogar ya no estaba ahí. Solo quedaban cenizas de lo que algún día había sido. Y allí se encontraban ellos en el jardín de una casa hecha cenizas.

Todo parecía haber terminado…

Pero de pronto comenzaron a llegar vecinos de todas partes. Al parecer la voz se había corrido y hasta sus propios compañeros de escuela llegaron para tenderles una ayuda ¡Era increíble! Sus propios compañeros de escuela y sus familias cargando frazadas, ropa ¡Y hasta juguetes para ella y para su hermano!

Al día siguiente todos los vecinos comenzaron a reconstruir su hogar y en pocos meses su casa se encontraba nuevamente de pie, lista para ser habitada.

Luciana no tenía palabras para aquel acto de amor y bondad y casi sin querer pensó: “Como dice mamá, “esto también pasará” y creo que podré “adaptarme finalmente a vivir aquí”.

Cuentos con valores: Preguntas de comprensión lectora

  1. ¿Qué has sentido cuando Luciana debió mudarse? ¿Has tenido esa sensación alguna vez en tu vida?
  2. ¿Conoces a algún niño/a que se haya mudado recientemente?
  3. ¿Cómo crees que se sintió Luciana cuando ninguno de sus compañeros hablaban con ella durante meses en la escuela?
  4. ¿Cómo te hubieras sentido si hubieras perdido todos tus juguetes, pertenencia y hogar como le ocurrió a Luciana tras el incendio?
  5. ¿Cómo te gustaría que te hubieran ayudado tus compañeros en una situación de ese estilo?

© Cuentos con valores, para enseñar la amistad y el compañerismo. Cuentos Infantiles. escuela en la nube

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Angel Fuentes

20 años dedicado a la educación infantil. Escribo un blog con recursos para los niños y niñas, padres y docentes. Para facilitar su difícil tarea educativa

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