Comerse las uñas

Mi hijo se come las uñas ¿Qué hago? Esta es una consulta que habitualmente hacen los padres. Les ofrecemos algunas orientaciones para corregir este hábito. 

La onicofagia que su nombre técnico, es un hábito nervioso que puede aparecer en la infancia y que en muchos casos se prolonga hasta la edad adulta. Generalmente se trata de un problema estético, pero en algunos casos se producen heridas e incluso infecciones que pueden llegar a más. Nuestras orientaciones son:

comerse las uñas

1º. Hable con el niño y explíquele por qué no debe comerse las uñas: no queda bien hacerlo delante de las demás personas, se estropean las manos, se pueden producir heridas… Compare sus manos con otras que no se coman las uñas.

2º. Intente identificar las situaciones en las que el niño se come las uñas. Casi siempre son momentos de ansiedad o tensión. En otros casos, se hace en momentos de aburrimiento o incluso cuando más relajado está. Coméntelo con el chico.

3º. La estrategia sería romper la asociación entre esos momentos y el hecho de comerse las uñas. Para esas situaciones propóngale alternativas para tener las manos ocupadas: una pelotita de goma para apretarla, por ejemplo le puede ayudar. Acostúmbrelo a tener  ese objeto en las manos en los momentos más proclives y anímele a utilizarlo como alternativa. También ayuda masticar chicle sin azúcar si el niño ya tiene edad para hacerlo.

4º. Enséñele un comportamiento relajante para cuando lo sorprenda (o se sorprenda el mismo) comiéndose las uñas. Por ejemplo, hacer ejercicios de relajación durante un minuto con las manos, abriéndolas y cerrándolas con fuerza. Si lo sorprende comiéndose las unas, anímele a practicar el ejercicio.

5º. No le regañe por el comportamiento, no es efectivo. Las llamadas de atención deben servir para animarle a practicar los ejercicios no como un castigo. Al contrario, elogie sus pequeños progresos.

6º. Para los casos más complicados, puede apoyarse todo lo anterior utilizando unos productos que se venden en farmacias. Se aplican en las uñas y tienen un sabor amargo si se llevan a la boca.

En todo caso, el uso de estos productos debe consultarlo con su farmacéutico. Jesús Jarque García.

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Angel Fuentes

20 años dedicado a la educación infantil. Escribo un blog con recursos para los niños y niñas, padres y docentes. Para facilitar su difícil tarea educativa

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