Celos entre hermanos: 7 maneras de recibir al nuevo hermano en casa

Cuando llega un hermano al seno del hogar, lo más normal es que aparezcan los sentimientos de celos que, dicho sea de paso, son de lo más normales e, incluso, positivos. Recibir al nuevo hermano en casa, requiere de ciertas precauciones.

Los aspectos positivos de los celos

Siempre y cuando sean razonables (si es que podemos hablar de “razonabilidad”, tratándose de los niños), los celos tienen su lado positivo, al tiempo que podemos sacar un buen provecho de ello.

  1. Reforzar el apego: antes, es necesario precisar que el apego es sano, siempre y cuando, el niño no pierda su noción de individualidad o del “yo”.

Así las cosas, reforzar el apego del pequeño preexistente a la venida de un bebé, evitará que se incrementen los celos o, si se quiere, esa sensación de desplazamiento.

  1. La explicación razonable y entendible: si le explicamos al pequeño que, no por el hecho de tener que dedicarle más tiempo al bebé, ha perdido su enorme importancia para nosotros, evitaremos que lo “carcoman los celos”. Eso sí, las explicaciones deben ser claras y comprensibles, atendiendo a la edad del niño.
  2. Incitar al niño a que mire y acaricie al bebé: irá creando lazos de fraternidad, que irán evitando, de a pocos, que el niño mayor se sienta desplazado y “menos importante”.
  3. Instruir a las visitas: cuando llegan a casa amigos y/o familiares, lo más normal es que le presten mucha más atención al nuevo bebé. Al fin y al cabo, es la novedad, al tiempo que todos los bebés son hermosos.

Sin embargo, podríamos solicitarles que, cuando vayan a visitarnos, le hablen y elogien los avances del niño mayor. Así, sentirá y pensará que es, igualmente, importante que el recién nacido.

Otras estrategias para recibir al nuevo hermano en casa, evitando los celos

  1. No intentar supuestas recompensas: si intentamos atiborrar de regalos al primogénito, con la intención de recompensarlo por haber prestado más atención al bebé, impedirá que siga adelante con su proceso de adaptación a las nuevas circunstancias.

Lo que lograremos, más bien, es que empiece a desconfiar de nosotros, porque va a considerar ilógico e incomprensible que “me regalen tantas cosas”. Se sentirá inseguro.

  1. Momentos exclusivos para el pequeño mayor: con moderación, eso sí, para evitar la misma desconfianza e inseguridad, a las que acabamos de hacer referencia.

Es bastante recomendable que, por ejemplo, veamos tele con él (solo con él), le ayudemos en las tareas académicas o, simplemente, sentarse a ver fotos de cuando era más pequeño.

  1. Animarlo a expresar sus sentimientos: es mejor que abandonarlo a su suerte, para que elabore el duelo solito. Si, por ejemplo, el pequeño nos llegare a decir “¿Cuándo se va a ir?”, deberemos responderle, con cariño y dulzura, que “el bebé hace parte de la familia, por lo que jamás se ira”.

Es más, podríamos reforzar este tipo de manifestaciones con decirle “hijo, cuando crezca, podrás jugar con él y ya no te sentirás solito”. Es una estupenda estrategia para recibir al nuevo hermano en casa, sin que los otros pequeños se sientan desplazados y “menos importantes”.

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Angel Fuentes

20 años dedicado a la educación infantil. Escribo un blog con recursos para los niños y niñas, padres y docentes. Para facilitar su difícil tarea educativa

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