¿Esta bien castigar para motivar a los hijos? El castigo educativo

Muchos padres que –claramente- quieren que vuestros hijos se eduquen correctamente y crezcan como “personas de bien” tienen ciertas dudas acercan de cómo lograrlo. Entre esas dudas, comúnmente aparece la de ¿estará bien castigar para motivar a mi hijo a ser mejor?, así que a continuación vas a poder encontrar la respuesta a esa pregunta.

¿Se debe castigar para motivar a los pequeños?

Sin lugar a dudas, es de vital importancia que los pequeños aprendan  que las cosas que hacen  tienen consecuencias –buenas o malas- pues esto es algo que sucede de forma completamente normal a lo largo de toda nuestra vida, entonces en cierta medida, es bueno que usemos castigos para motivar a vuestros hijos para hacer las cosas de la forma correcta.

Sin embargo es muy importante que desde el principio tengáis en cuenta que estos castigos no pueden ser perjudiciales de ninguna manera, ni física, ni psicológicamente.

Entonces debéis entender y hacerle entender al pequeño que el castigo no es una forma de que este se sienta mal, sino, que es una consecuencia de vuestros actos. Los pequeños deben saber de forma clara el porqué de los castigos y las consecuencias de vuestras acciones.

Castigar para motivar: 7 pautas para que lo hagáis correctamente

  1. En primer lugar los castigos que coloquéis a vuestros hijos deben ser consecuentes con su conducta.
  1. Es importante que los castigos sean consensuados con el pequeño, lo que lograreis llegando a acuerdos es que se haga responsable de su conducta y además se involucre mejor con el castigo, así que en realidad estará reflexionando sobre lo que hizo.
  1. Nunca, bajo ningún motivo el castigo puede ser humillante o dañino, ni física, ni psicológicamente.
  1. No hagáis que los castigos sean materiales, pues no lo estaréis invitando a reflexionar, sino que simplemente no podrá conseguir algo material.
  1. Debéis colocar un castigo directamente relacionado con la acción, entonces, por ejemplo, si no quiso tomarse la sopa, el castigo puede ser no comer el postre.
  1. No levantéis los castigos a mitad de estos, debéis ser consecuente con tus palabras y bajo ningún motivo cambia de opinión a mitad de camino.
  1. Después de terminar el castigo podéis hablar con él acerca de la lección aprendida y reforzar el castigo motivándolo a hacer las cosas bien, mostrándole que para los buenos actos hay buenas consecuencias y para los malos las consecuencias no son tan buenas.

Es importante que recordéis siempre que debéis pensar bien cada castigo, no reacciones con mala actitud frente a sus actos, debéis ser razonable, y os recomiendo preguntarle porque hizo lo que hizo, llevarlo a un punto reflexivo, mostrándole siempre que vuestro interés principal es que haga las cosas bien y que estáis ahí para acompañarlo y apoyarlo siempre que os necesite.

Espero que estos siete consejos acerca de cómo manejar los castigar para motivar a ser y actuar de una mejor manera os sean de gran ayuda y consigáis implementaros de la forma correcta.

Comparte este artículoShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on LinkedInShare on Tumblr

Angel Fuentes

20 años dedicado a la educación infantil. Escribo un blog con recursos para los niños y niñas, padres y docentes. Para facilitar su difícil tarea educativa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies